



El Control de esfínteres
Vale la pena recordar que cada hijo es ÚNICO, y que como tal se le debe tratar, es decir, que a cada hijo (y en sí a cada persona), se le debe dar una atención especial, ya que cada uno es irremplazable y tiene características singulares, mismas que comparte con los demás y gracias a eso se educa integralmente (cuerpo y alma), y además esa educación se transfiere a la sociedad buscando el bien común.
El control de esfínteres es el paso del uso de pañales al uso del sanitario. Es un paso trascendente que de ser un reflejo involuntario, se convierte en voluntario y controlable de manera única y exclusivamente personal.
El niño está listo cuando:
Es capaz de vaciar de un recipiente a otro sin derramar.
Es capaz de brincar con los pies juntos en el mismo espacio.
Es capaz de subir escaleras alternando los pies.
Lo anterior no es regla, sin embargo, suele dar indicios de madurez neuro-motriz, para que se pueda ver si el niño es capaz ya de tener un entrenamiento individual.
Es un paso significativo de independencia y madurez física, emocional y social. Es de independencia pues el niño es capaz de manejarse a sí mismo y de controlar su cuerpo con más conciencia; la madurez física se refiere a que los órganos del niño están lo suficientemente desarrollados para aguantar la batalla que el control implica, y además; la madurez emocional es la seguridad que el infante tenga de poder manejar su esfínter y sea capaz de sentirse bien consigo mismo. En cuanto a la madurez social se refiere a la interacción con sus coetáneos y con sus padres y familiares de acuerdo a la respuesta que éstos presenten al proceso.
El control de esfínteres se presenta entre los 24 y los 48 meses de edad. No hay una edad exacta, son promedios que se dan, sin embargo puede haber quien lo presente antes y quien lo haga más tardíamente.
Existen varios métodos, en realidad cualquiera puede servir, es decir, no es efectivo el método en sí, sino la forma en que se lleva a cabo para que no dañe la autoestima, autoimagen y las relaciones personales. Entre los métodos que existen puede ser por imitación de hermanos mayores o bien por una constante y ordenada asistencia al baño, pero de manera agradable.
Provocar el control de esfínteres antes de tiempo podría incidir en cambios de la personalidad:
Mojar la cama.
Estallidos de cólera.
Miedo al retrete.
Obstinación e ira.
Preocupación exagerada por la limpieza.
Miedo a estar solo
Problemas de aprendizaje en cuanto atención, dislexia, disgrafia, disortografia, discalculia, etcétera.
Cabe aclarar que no es conveniente reforzar al niño con estímulos materiales (dulces, juguetes, etc.), sino más bien con estímulos afectivos (besos, abrazos, caricias), pues hay que recordar que este control es madurez netamente y que aunque muchas veces el niño quiera controlarlo aún no es tiempo por su fisiología o por su afectividad, por lo tanto es suficiente que se sienta atendido y respetado, más no apresurado o sucio.
Se puede también hacer hincapié en que va a usar ropa interior como la de papá o mamá y que eso lo vuelve un niño grande.
La adquisición del control de esfínteres es un proceso en el que los padres no deben olvidar la virtud de la paciencia, con el fin de dejar que llegue a su tiempo.
Es conveniente hacer pruebas para ver la madurez, y si no hay resultados positivos al tercer o cuarto día (como máximo), es conveniente regresar al pañal.
Como sugerencia se puede decir que para empezar a practicarlo se recomienda que sea en época de calor, en donde los niños además de sacar toxinas vía los esfínteres, lo hacen por el sudor, entonces se vuelve menos tedioso; por otro lado, cuando están aprendiendo suelen estar mojados constantemente, entonces es bueno que el clima sea propicio para que no les traiga como consecuencia enfermedades de vías respiratorias. Inclusive es bueno que durante esa época, el niño calce huaraches y use bermudas, falda o pantalón (según el sexo) que tenga elástico en la cintura para que sea más fácil vestirlos y cambiarlos.
No se recomienda en la temporada invernal pues el niño tiene más incidencia para ir al baño, ya que el frío le provoca esta necesidad, además de la falta de sudor.
Para concluir con este tema, cabe decir que es un proceso por el que todo ser humano pasa, sin embargo se debe hacer lo más natural y agradable posible.
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Bibliografía
1. CRAIG, Grace, Desarrollo Psicológico ., México., Ed. Mc Graw Hill.
2. NICKEL, Horst., Psicología del desarrollo de la infancia y de la adolescencia ., Barcelona., Ed. Herder., 1980., 565 p.
3. PAPALIA, Diane E., et.al ., Psicología del desarrollo ., México., Ed. Mc Graw Hill., 1995., 672 p.
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